La tecnología evoluciona a un ritmo
mayor del que es posible evaluar, y es que no abundan pruebas adecuadas e
imparciales sobre el impacto de la tecnología educativa, estos productos tecnológicos
cambian constantemente y pueden variar su tecnología en función educativa.
La radio, la
televisión y los teléfonos móviles están reemplazando a la educación
tradicional entre las poblaciones con las que es difícil entrar en contacto. La
idea más vendida con estas tecnologías es ofrecer la esperanza de una educación
a millones de personas, pero excluye a muchas más. Con esto me refiero a la
tecnología accesible para las familias pobres y a los estudiantes con
discapacidad. Con el COVID-19 se llevaron a cabo clases televisadas incluso se recurrió
a la enseñanza radiofónica. Estas estrategias de aprendizaje en línea
impidieron el colapso de la educación durante el cierre de las escuelas.
Aunque en este
siglo XXI se ha evidenciado que los dispositivos de tecnología accesible
estaban sustituyendo a las herramientas de apoyo tradicionales, aun nos falta
gran camino por recorrer en zonas rurales donde la tecnológica es casi
inasequible. Según estudios de la UNESCO, afirma que, aunque el aprendizaje a
distancia tuvo un alcance potencial de 1.000 millones de estudiantes, no logró
llegar a un mínimo de 500.000, lo que equivale al 31% de los estudiantes de
todo el planeta. Además, tampoco pudo alcanzar al 72% de los más pobres.
Ahora bien, es claro aquí
un mensaje en lo que se refiere a “calidad educativa”, si bien el derecho a la
educación es, cada vez más, sinónimo de derecho a una conectividad
significativa, el acceso es desigual porque la mayoría de las escuelas no
cuentan con acceso a conexión a Internet; es necesario en Colombia se ajusten
las políticas para mejorar la conectividad de las escuelas.
de esta manera, las tecnologías
educativas sirven, claro está, para mejorar el aprendizaje en determinados
contextos que estén propiciados por internet y dispositivos móviles, una de
estas ventajas es aumentar el acceso a recursos de enseñanza y aprendizaje. Sim
embargo, un examen de 23 aplicaciones de matemáticas utilizadas a nivel de
primaria demostró que se centraban en el ejercicio y la práctica, no en
habilidades avanzadas. Sin embargo, si son tecnologías educativas debe
centrarse en los resultados del aprendizaje, no en el aporte tecnológico. Las tecnologías
no tienen que ser avanzadas para mejorar el aprendizaje, inclusive está
demostrado que las grabaciones de clases pueden mejorar significativamente el
aprendizaje mas en zonas rurales.
Por último, es de mencionar que las tecnologías pueden tener un efecto perjudicial si se utiliza de manera inapropiada o excesiva, se ha concluido que el mero hecho de estar cerca de un dispositivo móvil distrae a los estudiantes e incluso se ha prohibido el uso de teléfonos inteligentes en algunas escuelas.
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